jueves, 18 de agosto de 2016

Kairós

Carta a mi amigo juglar

Hoy te escribo esta carta
aunque sé que las olas amainadas
tardaran en conducirla hasta tu playa.
Hoy quiero decirte que eres mi paz,
la liga de muérdago que ata a mi alma.
Que no encuentro momento más oportuno que éste
para decirte cuánto te echo de menos.
Que, tal vez, tampoco te dije cuánto te quiero
y cuánto te debo.

Que un ciclón amenazó estas costas
-seguro lees los diarios-
pero aun la tormenta que pasó
me arrojó contra ésta impía Sicilia,
que mi alma abigarrada no dejaba de conjurar cíclopes,
que me cuesta volver a armar mi nave rota.
Que a veces tengo miedo y otras me siento sola.
Que parece sólo una leve ascua
la que arde en mi pecho.

Pero los caracoles que traen tu voz
me recuerdan lo que fuimos, lo que decidimos ser,
que no hay momento más oportuno que éste
para volver a luchar por ese mundo mejor
que tanto soñamos.
Hoy te escucho más claro
y me invitas a batir espuma con los remos,
que no le temía al agua sino a mi reflejo en ella,
e inesperado anhelo de futuro emerge,
como un fruto que se encuentra bajo el claro de la luna,
aroma refrescante de limón,
brisa estival acariciando nuestro rostro.