Carta a mi amigo juglar
Hoy te escribo esta
carta
aunque sé que las olas
amainadas
tardaran en conducirla hasta
tu playa.
Hoy quiero decirte que
eres mi paz,
la liga de muérdago que
ata a mi alma.
Que no encuentro momento
más oportuno que éste
para decirte cuánto te
echo de menos.
Que, tal vez, tampoco te
dije cuánto te quiero
y cuánto te debo.
Que un ciclón amenazó
estas costas
-seguro lees los
diarios-
pero aun la tormenta
que pasó
me arrojó contra ésta
impía Sicilia,
que mi alma abigarrada
no dejaba de conjurar cíclopes,
que me cuesta volver a
armar mi nave rota.
Que a veces tengo miedo
y otras me siento sola.
Que parece sólo una
leve ascua
la que arde en mi pecho.
Pero los caracoles que
traen tu voz
me recuerdan lo que
fuimos, lo que decidimos ser,
que no hay momento más oportuno
que éste
para volver a luchar
por ese mundo mejor
que tanto soñamos.
Hoy te escucho más
claro
y me invitas a batir
espuma con los remos,
que no le temía al agua
sino a mi reflejo en ella,
e inesperado anhelo de
futuro emerge,
como un fruto que se
encuentra bajo el claro de la luna,
aroma refrescante de
limón,
brisa estival
acariciando nuestro rostro.
No hay comentarios:
Publicar un comentario