Pensandolo mejor, quedate donde estás. En esta noche de gran tormenta te dejo una pequeña fabula, otra tiranización.
Cuentan que con algia recorrere seduciendo candorosos efebos los jardines la Soledad. Dicen, quien la mira queda atrapado rehén de ella. La Soledad obnubila los ojos y dispersa las almas para que vaguen errantes no reconociendo más que fulgores. Ceba las mentes para que pacten con ella, privando de su lozanía y revelando mustios a núbiles donceles y doncellas y así no puedan nunca escapar de los abismos a los que les arroja. Quien rescata a alguien de las garras de la Soledad tiene derecho nupcial. Esponsales tiene, dicen, quien libera a un cautivo de la Soledad.
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