Falté a mi epístola la semana pasada. Te decía, ya no quiero mirar a este mundo errante. Esa es la palabra que el atropello de mi premura e impotencia me impedía encontrar. Así que ahora te voy a mirar a vos, te busco aunque en materia de ausencias parece estar todo dicho. Ahí va un nuevo desafío para mí, un nuevo tribunal a quien agradar. Para vos, una trampa. Te dejo esta historieta.
Comandabas tu puesto,
gallardo, detrás del cristal de tus lentes
con tus rizos albos
ya un hombre preparado
aunque no llegabas, párvulo,
a apoyar tus sucintas piernas en el piso,
cuando me acerqué al quiosco
como buscando al encargado.
-Fo!
Te mordías los labios
fastidiado de que nadie te reconozca.
-Disculpá. Hola, ¿tenés el número de la tirada de Gredos?
Atónito quedaste ante la primera pregunta.
-¿No sabés?
-Ah, no.
Supongo, supiste que aún no estabas preparado
para atender solo el quiosco de diarios y revistas de tu abuelo.
Ícaro, te creés preparado para todo
menos para venir a mí.
No hay comentarios:
Publicar un comentario