Por perderme en el éxito de mis
sueños
ahora veo a una niña que fui,
no a una mujer que creció siendo
ella misma;
por creer que otorgan
beneficios,
que nos convierten en algo más,
que nos hacen madurar,
por encontrarle segundos valores
estoy despojada,
expulsada en el rincón de algo
que no es el mundo,
frío y lóbrego,
ego y dolor.
Ya no castigues mi soberbia,
sé el guardián de mi alma,
para habitar en un mundo animado
y tener tu absolución al caer el
día
de tanta humanidad que hay en
mí,
que seas mi único hogar.
Pues mis sueños siempre han de
estar ahí
para cuando los quiera abrazar.
Están ahí,
no para alcanzarlos sino para
transitar.
Poema trágico,
porque nunca he sido
siempre buscaré.
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