Hoy me invade la melancolía
y la duda de saber si no fui apresurada,
pues no hay brisa estival
que aplaque esta pena
ni insufla mi alma
Y, ¿es que me equivoqué?
¿Y que aún no has devenir?
Las palabras se las lleva el viento,
pero hoy iré esperarte,
como cada tarde iré a esperarte.
¿Son estas las espinas que brotan en los jardines ajenos?
Y es que aún bago por los jardines ajenos,
jardines de nadie,
jardines prohibidos,
ninguna flor se erige igual si no estás aquí conmigo,
todo lo que fue fiesta se desluce.
Hoy te saldré a buscar
porque los errores y arrebatos
no menguan la esperanza.
Así que te espero,
como siempre te espero.
No todos los días son óptimos para Tragedias
y te hacés el desentendido.
Adiós, saludan sonríen los niños en la calle,
y las Princesas, enfadadas, se mofan del amor,
mientras los resignados prefieren echarlo a baldazos por la ventana,
ellos no verán nunca el mundo color naranja.
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